Ayúdanos a combatir el phubbing

phubbing

¿Qué es el phubbing?

Es que sí, vaya tela con el nombrecito… ¿qué carajo es el phubbing? No te preocupes, que seguro que con la explicación de nuestros Magos Dálmatas te queda “clarinete”. Imagínate que has quedado con un amigo de toda la vida en tomar un café, y que cuando estáis juntos ya sentados en una mesa de la cafetería, tu amigo no te hace ni pizca de caso porque solo atiende al móvil, ya sea por mensajes, cotillear las redes sociales o lo que sea. Pues, querido amigo, estás sufriendo en tus carnes un caso de phubbing. Desgraciadamente, estamos seguros de que ahora sí sabéis de lo que estamos hablando porque lo habéis sufrido en directo y más de una vez. Hoy Magos Dálmatas te trae consejos para combatir el phubbing y erradicarlo desde casa, inculcándoselo a vuestros hijos desde pequeños. A ver si podemos, que es una práctica muy fea, ¡hombre!

Consejos para erradicar el phubbing

Ahora que ya sabéis el tema del que os estamos hablando, os vamos a dar unos consejos para erradicar el phubbing, o por lo menos intentarlo. Que sabemos que vivimos en una era muy tecnológica, pero seguimos viviendo en una era de personas y relaciones sociales físicas, y no hay que mandarlo a la porra por enredar con los teléfonos móviles. ¡A ver si lo conseguimos!

Por otro lado, si eres tú el que está haciéndole phubbing al mundo… ¡muy mal! ¡Te tendrían que aislar en una cueva con tu móvil, a ver qué tal! ¡Y no es una app de simulación! Bueno vale, quizá nos hayamos pasado, pero es que es algo que sienta muy mal. Pero bueno, para resarcirnos y pedirte perdón, te vamos a dar unos consejos para erradicar el phubbing. Ponlos en práctica, por favor. Piensa en tus hijos, ¿qué ejemplo les vas a estar dando? Verás cómo tus familiares y amigos nos lo agradecen.

¡Planta cara!

Nuestro consejo si eres tú al que le están haciendo phubbing es muy sencillo: reñir a esa persona, ¡planta cara! Decirle que es un maleducado y todas las cosas que se nos pasen por la cabeza, a ver si así le asustamos y no vuelve a tocar el móvil en toda la velada. Quizá es un poco brusco, pero para que vea que estamos enfadados y que no te gusta sufrir phubbing. Si es tu hijo, no seas tan burro. Díselo bien, que no lo vea como un castigo, sino como una corrección de un hábito que ha tomado y está mal.

Tomar conciencia

Un consejo que te damos es que debes tomar conciencia. Parece muy fácil, pero mucha gente que hace phubbing piensa que no está haciendo nada malo, que es normal atender tanto al móvil cuando, a veces, ni está sonando. Y esto se lo tienes que hacer ver a tu hijo, que hay vida más allá del teléfono móvil.

Predicar con el ejemplo

Otro consejo que te damos para combatir el phubbing es que debes predicar con el ejemplo. Deja la pantalla del móvil de lado cuando estés con otras personas. Los niños aprenden más de lo que ven que de lo les decimos.

Pon las reglas

Exacto, pon las reglas, no permitas que tus hijos usen el móvil en determinados momentos. Explícales que cuando estemos comiendo, cuando estemos reunidos, etc. no podemos usar el móvil, a no ser que tengamos una urgencia.

Comunicación

Explícales que la comunicación a través del móvil es muy útil y nos permite agilizar o avisar. Pero esa comunicación no puede sustituirse por otro tipo de comunicación. Muéstrales con ejemplos las diferencias, todo lo que podemos decirnos cara a cara y que no podemos decirnos con el teléfono, como si fuese uno de los juegos que tanto les gustan.

No prohíbas

Eso es. No prohíbas el uso del móvil a tus hijos, y menos si tienes a algún adolescente en casa. Simplemente enséñales un uso responsable del mismo y el feo que hacen con el phubbing a la compañía física que tengan en ese momento. Que entren en razón por ellos mismos.

Haz tratos

Si no puedes con ellos, haz tratos. En esos tratos se deben comprometer a pasar determinado tiempo al día sin usar el teléfono, y tú a cambio… umm… les puedes llevar de compras, o al cine, que hay unas películas en cartelera ahora chulísimas.

Que se conciencien

Debes ayudarles a que se conciencien de la importancia de escuchar a los demás y de mirarles a la cara, que se olviden del teléfono. Que está muy bien para determinadas ocasiones, pero si estás acompañado, olvídate de él y atiende a lo que tienes delante, que seguro que es más importante.

phubbing

Pues esto, señoras y señores es el phubbing. ¿Lo has sufrido tú en tus carnes alguna vez? ¿Lo has hecho tú? Mmm… ¡muy mal! Pero bueno, esperamos que con estos consejos que te hemos dado los Magos Dálmatas, si has sido tú el phubber (que así se llama quien lo hace), dejes de hacerlo, por ti, por tus hijos, y por todos los que te rodeen. Y si son tus hijos quienes lo sufren, ayúdales a superarlo con este artículo. Cuéntanos si lo consigues por nuestras redes sociales o por aquí. ¡Nos encantaría saberlo!

 

5 Responses to “Ayúdanos a combatir el phubbing”

  1. En mi vida hubiese sabido yo lo que era el phubbing. Entré en internet buscando soluciones para cuando mis amigos me ignoran porque están a todas horas con el teléfono móvil, y me encontré con vosotros de casualidad explicando que eso tiene nombre. Qué guapo. Les pienso plantar cara, hombre!

    Responder
  2. Pues yo, aunque me cueste mucho admitirlo, hago phubbing, soy phubber. Juro que intento remediarlo pero es que…ufff! Intento tomar consciencia y sé que lo hago mal pero me cuesta mucho. Poco a poco, espero. Que tengo a mis amigas fritas!!

    Responder
  3. Magdalena

    Pues yo la verdad, que phubbing de ese no hago. Yo llevo el móvil en el bolso y solo me acuerdo de él si tengo que llamar a mi hermana, sino, se puede pegar días ahí y sin batería. Sin problema.

    Responder
  4. No sabía que este enganche que ahora tenemos tanto adultos como niños se llamase phubbing. Pero por supuesto que debería de erradicarse. Los teléfonos móviles y las nuevas tecnologías nos apartan del mundo y estamos perdiendo las relaciones face to face. Considero que los mayores debemos predicar ejemplo a los más pequeños. ¡Yo lo apruebo!

    Responder
  5. La verdad es que el phubbing es un gran problema que sufrimos la sociedad hoy día. Cada vez estamos más enganchados a los teléfonos móviles y las relaciones sociales, el face to face se está perdiendo. Es un problema de todos pero los adultos debemos predicar con el ejemplo para que los más pequeños no terminen enganchándose al igual que nosotros.

    Responder

Deja Tu Comentario